lunes, 10 de agosto de 2009

“No demos tregua en esta lucha por construir una sociedad decente”: Carlos Gaviria Díaz

Carlos GAviria Díaz en el 20 de julio

En las localidades Ciudad Bolívar, Puente Aranda y San Cristóbal de Bogotá tuvieron lugar masivas manifestaciones de apoyo al precandidato del Polo Democrático

“En una sociedad con pobreza no puede haber paz” proclamó en las localidades del sur de Bogotá el precandidato del Polo Democrático Alternativo, Carlos Gaviria. “En una sociedad donde lo común es el paseo de la muerte; en una sociedad en la que la gente no cuenta con vivienda digna y ya un vivir en un tugurio es un privilegio, no puede haber paz. Somos conscientes de que la paz no se logra solo en el campo de batalla, todas esas lacras deben quedar atrás para alcanzarla”, complementó Gaviria.

El precandidato del Polo adelantó este fin de semana una intensa agenda en las localidades de Ciudad Bolívar, el viernes; Puente Aranda, el sábado; y San Cristóbal, hoy domingo. En esta última localidad los habitantes, por medio de carteles, pidieron al candidato ‘darle jaque a la pobreza’.

“Esos cambios necesarios y urgentes los buscamos por la vía democrática porque no creemos en la vía armada. No demos tregua en esta lucha por construir una sociedad decente: una sociedad democrática y equitativa.”, dijo Gaviria.

Caravanas, comparsas y chivas rumberas alentaron la Ola Amarilla encabezada por el precandidato. En Ciudad Bolívar visitó los barrios Lucero Alto y Arborizadora Baja; también estuvo en La Alquería y El Tejar, en Puente Aranda; y recorrió desde La Y, en el extremo suroriental de Bogotá, hasta el populoso sector del 20 de Julio, en San Cristóbal.

Hasta la fecha, Gaviria ha estado presente en 9 de las 20 localidades capitalinas. Diversos líderes y figuras representativas del Polo Democrático acompañan al precandidato en su recorrido. El senador Jesús Bernal Amorocho; los representantes a la cámara Orsinia Polanco, Germán Navas Talero y Venus Albeiro Silva; y figuras destacadas del partido como Alba Luz Pinilla, Bruno Díaz, Lázaro Vivero, Hernando Gómez , Carlos Lozano Guillén y Pedro Arango del Partido Comunista y directivo de Fecode, hicieron parte su comitiva este fin de semana.

El viernes, entre tanto, la tendencia Opción Siete, liderada por el representante y candidato al Senado, Venus Albeiro Silva, formalizó su adhesión a Gaviria. Opción 7 sus activistas trabajarán para lograr la candidatura única del PDA para Carlos Gaviria en la consulta abierta del 27 de septiembre.

Esta semana el candidato estará en los departamentos del Eje Cafetero presentando sus 12 Propuestas para Construir un País Decente. Visite http://www.carlosgaviriapresidente.com para conocer la programación del recorrido de Carlos Gaviria.

* Miércoles 12 de agosto Visita a la ciudad de Armenia
* Jueves 13 de Agosto Visita a la ciudad de Pereira
* Viernes 14 de Agosto Visita a la ciudad de Manizales

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Declaración de Carlos Lozano



El Gobierno Nacional no debe molestarse porque ex presidentes de la República, el Polo Democrático Alternativo y “Colombianas y Colombianos por la Paz” contribuyan a superar roces innecesarios con países vecinos y hermanos

Aunque no conozco los pormenores de la conversación de la delegación de “Colombianos y Colombianas por la Paz” con el presidente Hugo Chávez de la República Bolivariana de Venezuela, porque no fui invitado a hacer parte de ella y tampoco conocí con antelación los temas que se le iban a plantear al mandatario venezolano, considero que fue muy útil la reunión y en lo concreto, se logró el regreso del embajador del vecino país a Bogotá, lo que ni siquiera pudo lograr el presidente Uribe Vélez y la cancillería con esa práctica arrogante y anacrónica de la diplomacia de las cañoneras.

De la misma manera, contemplo como útiles y pertinentes las reuniones del ex presidente Ernesto Samper Pizano y de los dirigentes del Polo Democrático Alternativo, motivadas en fines altruistas y que demuestran que no todos los colombianos y colombianas nos solidarizamos con la instalación de las bases militares agresivas de Estados Unidos en Colombia y tampoco con el argumento de la extraterritorialidad de la “seguridad democrática”, convertido en pretexto de agresión y violación territorial de los países vecinos. Uribe Vélez no supera el ejemplo de su mentor y viejo tutor, George W. Bush, cuyo Gobierno en Washington muy rápido pasó al olvido por los métodos terroristas y autoritarios en las relaciones internacionales. La diplomacia colombiana se resiste a entender que en el mundo de hoy lo que sale a flote son las negociaciones pacíficas y las soluciones amistosas a los conflictos internos y entre países.

Desde luego, que es al Gobierno Nacional es al que le corresponde dirigir las relaciones internacionales, pero los buenos oficios de ciudadanos y ciudadanas en momentos de tensión y desconfianza no están en contravía de la Constitución y la ley, sino que son útiles y necesarios, como se está demostrando en la práctica. ¿Quién ha dicho que este tipo de actividades altruistas y patrióticas son ilegales e inconducentes porque no tienen el aval del mesías de la “Casa de Nari”? Es el colmo del autoritarismo, respaldado en la “gran prensa”. Como no tengo espíritu de lacayo, levanto mi voz de protesta contra la política internacional de Uribe Vélez, inspirada en la dependencia indigna a Washington y del rencor por los cambios democráticos y avanzados en la mayoría de los países del continente. Su estirpe derechista y fascistoide lo aleja de esta condición humanista. Al tiempo, me pronuncio por la restauración de las relaciones diplomáticas con los países vecinos, sobre las bases de respeto a la soberanía nacional, ayuda mutua y cooperación recíproca provechosa.

Es obvio, que mientras Uribe no cambie de política no encaja en los propósitos democráticos y soberanos de UNASUR. Su ausencia en la Cumbre de Quito, la cual quiso sabotear con la “gira muda”, denota temor por los debates ideológicos y de principios. Eso no es propio de un estadista.

Carlos A. Lozano Guillén

Bogotá D.C. 9 de agosto de 2009

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sábado, 8 de agosto de 2009

Repudio universal creciente a bases militares gringas

Por Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la Guerra

Wilbert van der Zeijden y Sara Irving
“Las bases militares extranjeras están concebidas para proyectar el poder militar de Estados Unidos en todo el mundo, pero al mismo tiempo, sus consecuencias más visibles y cotidianas se hacen sentir en el ámbito local o nacional”

El imperio, en ocasiones pide permiso o firma algún tratado o convenio con un país ubicado en cualquier parte de la tierra, para instalar una base militar y así comienza una turbia relación de neocolonización y dependencia con el país sometido que cosecha, en abundancia, una serie de delitos y problemas sociales que, a su vez, degeneran en violaciones infames de los derechos humanos dentro de los propios Estados Unidos y que crecen incontrolables en los pueblos conquistados, porque una base militar extranjera es una ocupación militar y, por tanto, un símbolo histórico del sometimiento y subyugación colonial, razón suficiente para repudiarla con patriotismo, energía y desprecio.

En estos tiempos, los pueblos del mundo adquieren plena conciencia del significado de la soberanía nacional, de la dignidad patria, de la trascendencia de tener una nación libre e independiente, y son esos pueblos los que rechazan y repudian, en todo el planeta, la presencia de las bases militares gringas o de cualquiera otra potencia guerrerista, prepotente y criminal, porque sólo el saber que el suelo sagrado de la patria ha sido humillado por bota extranjera, es una ofensa para un pueblo libre.

Estados Unidos, potencia unipolar e imperio guerrerista, ostenta su dominio mundial, al haber instalado en toda la tierra 735 bases militares. Juan Gelman, poeta, escritor y periodista argentino que reside en México desde 1976, decía: Parece increíble: uno de los terratenientes más grande del mundo es el Pentágono (Ministerio de Guerra yanqui). Según cifras oficiales de 2005, las bases militares desplegadas en el planeta y las que existen dentro de Estados Unidos ocupan una superficie de 2´.202.735 hectáreas, según datos que figuran en el Base Structure Report (BSR, por sus siglas en Inglés), un inventario anual del Departamento de Defensa de Estados Unidos que registra la proliferación de bases militares a partir del 2002” .

Gelman proporciona datos reveladores e importantes sobre las bases militares gringas. Sostiene que “el historiador Chalmers Johnson señala en Némesis: The Last Days of the Américan Republic (Metropolitan Books, 2007) que las cifras del BSR no incluyen las 106 guarniciones estadounidenses instalas en Irak y Afganistán desde mayo de 2005 ni las construidas en Israel, Qatar, Kirguistán y Uzbequistán, Tampoco las 20 que las fuerzas norteamericanas comparten con tropas locales en Turquía, de propiedad del gobierno de Ankara, pero bases norteamericanas al fin”.
Estados Unidos tiene modernas bases militares en Gran Bretaña bajo el disfraz de Royal Air Force. Algunas de ellas están equipadas con sofisticados equipos conectados a satélites espías que fotografían con extraordinaria precisión cada centímetro cuadrado de la tierra, otros que escuchan las conversaciones secretas e íntimas de gobiernos amigos y “enemigos”, y los más que se dedican al espionaje de las telecomunicaciones mundiales incluido el ciberespacio, correos electrónicos, páginas web, señales de televisión y radio. En la cifras “oficiales” no consta la enorme y supermoderna base militar instalada en Kosovo en 1999 y que fue construida por la famosa Halliburton del tristemente célebre Dick Cheney (Vicepresidente de Estados Unidos) y que, hasta hoy, realiza el negocio de “mantenimiento”. Johnson informa: “Si la cuenta fuera honesta, la dimensión real de nuestro imperio militar probablemente ascendería a unas mil bases en el extranjero, pero nadie –tal vez ni siquiera el Pentágono- conoce su número exacto”.

Un velo espeso envuelve operaciones como el desplazamiento de armamento nuclear –observa Gelman- y agrega: “Johnson cita a una autoridad en la materia, el columnista de temas militares de Los Angeles Times, William Arkine, quien escribió que la Casa Blanca viola las obligaciones impuestas por los tratados de los que es Estado Parte: “Estados Unidos ha estado mintiendo a muchos de sus aliados más cercanos, incluso a la OTAN , sobre sus designios nucleares. Decenas de miles de armas nucleares, centenares de bases y docenas de buques y submarinos existen en un mundo secreto especial, sin justificación militar racional y menos con fines de contención”.

Con bases militares oficiales o bases clandestinas, el imperio yanqui despliega por todo el mundo a millares de tropas de elevada especialización y dotadas de armas con tecnología de punta. Clandestinamente, Estados Unidos desplegó cinco mil tropas en las fronteras de Jordania con Irak y Siria, a pesar de negar públicamente tal hecho y a pesar que cuenta como cómplice al mismísimo rey jordano Abdullah II que con sorna declaraba que en Jordania no hay tropas ni bases militares gringas.

¿Qué sería de los pobres gringos sin sus armas terroríficas y sin las películas de Hollywood que les ha vuelto invencibles y fabricado héroes para todos los gustos? ¿Qué sería del imperio sin la participación de corruptos reyes y gobernantes que traicionan a sus propios pueblos, para servir de rodillas los intereses de la Casa Blanca , siempre ocupada por la “raza superior anglosajona”?

Nada son y nada serían sin las flotas de bombardeos B-52 estacionados en Yeddah, frente al Mar Rojo que tratan de mantenerlas en secreto. Nada serían sin los portaviones nucleares llenos de cohetes y misiles que navegan por el Golfo Pérsico para amenazar a Irán y a los países árabes del Oriente Medio y realmente nada son en el campo de batalla, cuando los pueblos se levantan contra ellos hasta expulsarlos de sus patrias. Es impresionante el secretismo y la clandestinidad de los movimientos militares del imperio; pero tarde o temprano se les descubre y más temprano que tarde pagan sus crímenes violatorios de todos los derechos humanos.

Johnson, según cita de Gelman, afirma: “Mientras los burócratas militares sigan implantando la cultura del secreto para protegerse a si mismos, nadie sabrá la verdadera magnitud de nuestra red mundial de bases, y menos que nadie los representantes elegidos por el pueblo estadounidense” Este pensamiento ha sido tomado del libro Nemesis, parte de una tríada que desnuda las políticas mediocres; y por eso sumamente peligrosas de George W. Bush hijo y sus corruptos acólitos.

Gelman entrega cifras aterradoras. El Pentágono indica que posee 32.327 cuarteles, hangares, hospitales y otros edificios en sus bases del extranjero y que alquila, además, 16.527 instalaciones. Durante el año fiscal 2005-2006, casi 200.000 uniformados y un número igual de empleados y funcionarios civiles del Pentágono fueron desplegados en esos enclaves en territorio ajeno y se contrató a más de 80.000 nacionales de diferentes países, un medio millón de personas en total para ser breves. Tanto poderío militar del imperio, solo se explicaría sobre la base del temor patológico y sin remedio que tiene sobre su cercano colapso.

Miedo inmenso después del 11-S. Pánico por el evidente desprestigio del imperio a nivel mundial y, muy particularmente, desde la administración guerrerista y genocida de Bush II que ha visto escapársele de las manos el dominio que ejercía sobre nuestra América Latina. Roger Burbach, historiador y analista estadounidense de asuntos latinoamericanos, en entrevista concedida a ALAI decía: “La administración Bush ha estado tan ocupada y obsesionada con sus guerras imperiales en Afganistán e Irak, que no ha podido dedicar los mínimos recursos como lo ha hecho históricamente cuando se siente amenazado (en América Latina), incluso por gobiernos reformistas, del estilo de Evo Morales y ahora del gobierno de Rafael Correa”.

Consecuentemente, la Casa Blanca decidió ampliar el papel de las bases militares que tiene en América Latina y en el Caribe, al mismo tiempo que el tétrico Negroponte que asumió como Secretario de Estado Adjunto para Asuntos Hemisféricos, prepara nuevos intervencionismos y giras por algunos de nuestros países. Recuérdese que este Negroponte fue Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, fue embajador en Centro América y responsable de decenas de asesinatos y desapariciones de patriotas de Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador. Como agente y Director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) colaboró en la guerra de Estados Unidos y los “contras” para derrotar a la Revolución Sandinista. "Este Negroponte es el que siempre ha adoptado una línea muy dura e intervencionista hacia todo lo que se percibe como amenaza para el sistema estadounidense en América Latina” sostiene Burbach. Recuérdese también que este mismo Negroponte es furibundo partidario de los magnicidios planificados contra Fidel Castro y Hugo Chávez.

Dominación política, dominación económica y dominación e intervencionismo militar son los tres ejes permanentes de la geopolítica estadounidense en nuestra América Latina, y las bases militares son sus tentáculos como el FMI y BM son los tentáculos imperiales que penetran profundamente en la economía de nuestras patrias.

Wilbert van der Zeijden y Sara Irving sostienen: “Hace unos años se puso de moda, durante un tiempo, hablar de la ’desterritorialización’ del imperio, con lo que se quería decir que el control imperial se había visto sustituido por otras formas de control político más sutiles. Pero si echamos una ojeada a las redes de bases militares extranjeras en todo el mundo, esta teoría se desmonta, puesto que aun siguen en funcionamiento más de 1.000 bases e instalaciones de este tipo, la mayoría de las cuales gestionadas por el ejército estadounidense, que tiene presencia militar en más de 130 países. Estas van desde extensas instalaciones, como en la Bahía de Guantánamo, a centros de espionaje o campos de entrenamiento conjunto de menores dimensiones, depósitos para misiles nucleares, instalaciones de “descanso y recuperación” y estaciones de reportaje. Además, Estados Unidos y algunos de sus aliados de la OTAN complementan esta amplia presencia militar con una red aún más elaborada de derechos: derechos de puerto de escala, de aterrizaje para aviones espías y militares, de repostaje y de sobrevuelo…” En fin, el domino es mundial mientras el imperio tenga gobiernos cómplices de sus designios.

Los autores del Manual sobre bases militares, Tentáculos del imperio, afirman: En la última década, esta carrera por el dominio integral se ha concentrado en el establecimiento de una red mundial de centros de espionaje en la línea de los “puestos de escucha” de Echelon, como Menwith Hill en el Reino Unido; de las instalaciones necesarias para el proyecto de defensa antimisiles, y de los pequeños centros operativos “de avanzada” que permiten a los Estados Unidos atacar con rapidez cualquier lugar y en cualquier momento. Este proyecto sigue en marcha, y el 27 de febrero de 2007, el gobierno estadounidense anunció que existían acuerdos provisionales para establecer nuevas bases de radares para “defensa antimisiles” en Polonia y en República Checa”.

Las bases militares gringas y el despliegue mundial de su poderío bélico sirven muy poco a sus propósito de dominio global, ya que todo el mundo rechaza al imperio y si alguna vez obtuvo simpatía, respeto y admiración, hoy sólo cosecha odio, antipatía, antinorteamericanismo, antiimperialismo, repudio a la guerra y a la presencia militar. Sabido es que donde hay tropas gringas, surgen drogadicción, narcotráfico, trata de blancas y prostitución, bandas criminales organizadas, explotación indiscriminada de la mano de obra, mercenarismo, violencia social, destrucción del medio ambiente y de ecosistemas, toneladas de basura y desperdicios y, sobretodo, violación prepotente y grosera de la soberanía nacional, humillación social, pérdida de la dignidad, pérdida de la identidad nacional, menosprecio a las manifestaciones de las culturas locales y nacionales, burla a los hechos interétnicos, violación sistemática a los derechos humanos y libertades públicas y pisoteo cotidiano de los valores propios de los pueblos. Otros efectos denigrantes y catastróficos de la presencia de bases militares gringas es la influencia sobre las economías locales, el deterioro acelerado de la salud pública, el incremento de enfermedades sexuales y, entre ellas, el SIDA, alienación, deshumanización, aculturación y desnacionalización de los pueblos y patrias conquistadas. Gravemente se afecta la democracia y las concepciones de derechos y deberes de los pueblos ocupados por tropas yanquis y peor aún cuando esas fuerzas militares imperiales cometen desafueros que dan al traste con la autoestima de los pueblos con la consiguiente pérdida de la moral nacional y mucho más cuando son los gobiernos los que otorgan inmunidad -para cualquier delito- a las tropas gringas, perdiendo de esta manera la facultad soberana de los Estados para juzgar a los extranjeros de conformidad con sus propios ordenamientos jurídicos. Casos se han dado en el mundo y, entre ellos, Diego García, Thule en Groenlandia y Vieques en Puerto Rico en donde, para dar paso a la instalación de bases militares gringas, se ha dejado sin hogar a decenas y decenas de familias pobres, se han cedido territorios considerados sagrados por los rituales que en ellos, ancestralmente, se practicaban y hasta se perdieron fértiles tierras que estaban destinadas al cultivo, y que representaban el derecho alimentario de los pueblos sometidos.

De muy poco le ha de servir al imperio el poderío militar, si en contrapartida es evidente la incapacidad para mantener las invasiones militares y la incapacidad total para ejercer el dominio absoluto en los pueblos, países y naciones, después de las invasiones militares. Basta recordar a Vietnam y en los años noventa a Somalia. En estos tiempos son patéticos los casos Afganistán e Irak. En esos países, Estados Unidos va camino de cosechar contundentes derrotas militares, razón por la que las élites militares del imperio comienzan a dudar del real poderío bélico con que cuentan, tanto que ya no quieren saber del retiro de tropas de las inmensas bases que tienen en Alemania, Italia, Japón y Corea del Sur. Ahora quieren más tropas para Afganistán e Irak y hablan abiertamente de construir “bases duraderas” en Arabia, Qatar o algún otro país de Medio Oriente para abastecer de tropas a Irak, Afganistán y tener cerca y listos portaviones, bombardeos, tanques de guerra, misiles, cohetes y a miles y miles de soldados con la vista puesta en Irán, a más de los aviones y satélites espía.


Los analistas y especialistas militares de Europa, Asia, América Latina y de los mismos Estados Unidos, sostienen que el imperio, “sin su extensa red de bases militares en todo el mundo, no habrían podido efectuar más de 300 intervenciones militares en el extranjero durante el siglo XX. Sin ellas, habría sido mucho más difícil derrocar gobiernos latinoamericanos democráticos y simpatizantes del campo socialista, e involucrarse tan intensamente en guerras y campañas en Asia Oriental. Y evidentemente, también habrían resultado mucho más complicado las prolongadas campañas de bombardeo de Irak durante los años noventa, por no hablar de las invasiones de Afganistán e Irak, dirigidas por los estadounidenses o de la invasión del Líbano por parte de Israel, respaldada también por Washington. Y si las bases de Turquía, Arabia Saudí y Diego García fueron fundamentales en estas campañas, la actual concentración de medios militares en Irak, Afganistán, Asia Central, Pakistán, y los Estados del Golfo permitiría a los Estados Unidos controlar o incluso invadir Irán en el futuro”.
COALICIÓN NO BASES MILITARES

No cabe duda alguna. Cada vez se extiende con energía, vigor y patriotismo el rechazo a las bases militares gringas en todo el mundo. La resistencia a la ubicación, instalación, extensión y actividades de las tropas norteamericanas crece incontenible y a la par con el antiimperialismo, porque los pueblos tienen plena conciencia de la dignidad nacional y de los inmensos perjuicios y males que soportan con los indeseables “vecinos” que se constituyen en puestos de avanzada de los sistemas de neocolonización y dominación imperial. Cada base militar gringa es un baluarte imperialista que ofende a elementales nociones de patria, soberanía, libertad e independencia.

No importa dónde o en qué país esté ubicada, pero cada base militar yanqui se convierte en territorio ajeno e inexpugnable dentro del territorio nacional. De pronto asoman unos letreritos que dicen: “Prohibido pasar”. Además, se convierte en posesión estadounidense de impenetrable misterio y de total secreto y, al mismo tiempo, en guarida de mercenarios de la peor especie y en organizaciones de golpes de Estado y de proclamación de dictadores crueles y sanguinarios al servicio de los objetivos del imperio.

En la lucha contra la presencia militar imperial por medio de bases militares, Quito y Manta se convirtieron en ciudades símbolos de la paz mundial y de la resistencia antiimperialista, entre los días 5 y 9 de marzo de 2007, al instalarse y desarrollarse la Conferencia Internacional por la Abolición de las Bases Militares Extranjeras, a la que asistieron más de 400 delegados de más de 40 países de los 5 continentes que representaban a sus pueblos, organizaciones de la sociedad civil, ONGs defensoras de los derechos humanos, del medio ambiente y de la vida, institutos y centros académicos de elevado nivel internacional. Esta Conferencia fue organizada por la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos, bajo la dinámica y eficiente dirección de la Hermana Elsie Monge.
Muchas personalidades se dieron cita en el evento. Wilbert van der Zeijden, del Transnational Institute, de Holanda; por ejemplo señalaba que esa Conferencia iba a impulsar “una campaña global” contra las bases militares gringas. Añadía que “si no se pueden cerrar todas las bases, al menos se puede debilitar esta red mundial de Estados Unidos que ataca cuando quiere y donde quiere” según reseñaba Aram Aharonian, de Telesur. En lo que se refiere a la Base Aérea de Manta que está en poder de Washington y del Pentágono, expresó que si realmente se llegara a cerrarla tal como informara el Presidente Rafael Correa, sería un golpe bastante fuerte para Estados Unidos, pues va a ser más difícil que tenga inteligencia y espionaje sobre Colombia.

Corazón Fabros Valdés, de Filipinas, miembro del Comité Organizador Internacional de la Conferencia , y ciudadano del país soberano en el que, arbitrariamente, Estados Unidos mantiene una de las bases más importantes del Pacífico, afirmaba que es vital para el pueblo ecuatoriano que en el año 2009 termine el Convenio que entregó la base de Manta a Estados Unidos. Decía que espera que esta Conferencia fortalezca la posición ecuatoriana y que a nivel internacional ansiaba que en esta Conferencia se comprobara la importancia de la solidaridad internacional en las luchas contra las bases militares del imperio.

Herbert Docena, investigador de Focus on the Global South, sostenía que la Conferencia debe adoptar una declaración política fuerte que sea capaz de enviar a todo el mundo un mensaje muy claro de rechazo absoluto a las bases militares del imperio. Añadía: “Además, de la declaración política, queremos institucionalizar la Red de No Bases Militares en todo el mundo y hacerla más dinámica para emprender proyectos a mediano y largo plazo”.

Durante la Conferencia Internacional por la Abolición de las Bases Militares Extranjeras, todos los expositores (as) sin excepción comentaron y denunciaron las políticas bélicas, las múltiples agresiones e intervenciones armadas del imperio; la presencia de bases militares estadounidense instaladas estratégicamente para controlar los recursos naturales como el agua, la biodiversidad, el gas y el petróleo como ocurre en América Latina, informaba Aharorian.

Entre las personalidades que concurrieron a la Conferencia Internacional se encontraban la activista estadounidense Cindy Sheehan, madre del soldado Casey Sheehan que perdió la vida en la absurda guerra de Irak; Walden Bello, de Filipinas, Tobías Pflueger, parlamentario europeo, Medea Benjamín, escritora, luchadora por los derechos humanos y activista estadounidense; la investigadora mexicana Ana Esther Cedeña, entre otros personajes que representaban al mundo entero, en su lucha contra las bases militares gringas.

Lo fundamental está en que no sólo en el Ecuador se combaten a las bases militares del imperio. Vicensa, una ciudad italiana de 110.000 habitantes se vio copada por más de 120.000 manifestantes que el 18 de febrero de 2007, se expresaban en contra de la construcción de una nueva base militar yanqui a instalarse en el antiguo aeropuerto de Dal Molin. Francisco Pavín, representante de una Plataforma Ciudadana y de activistas en contra de la guerra, que agrupa también a organizaciones religiosas y de ecologistas italianos, resumía el pensamiento de todos y todas al decir: “Estamos en contra de la base militar. Defendemos nuestra tierra y no queremos ser la vanguardia de la guerra global contra el terrorismo”. Cintia Bottene, organizadora de comités ciudadanos en contra de las bases militares sostenía que: “Una nueva base militar ejercerá presión sobre nuestra estructuras, nuestros servicios, nuestros recursos. Destruirá nuestra comunidad”. Absolutamente claro fue Toni Piggatto, de la Asociación de Boys Scouts al afirmar: “No sólo protestamos porque construirán otra base militar en Vicensa. Decimos no aquí y no en ningún otro lugar. Rechazamos la idea de que la democracia se pueda difundir a través de las armas”.

La ciudadanía de Alemania y de Turquía, de Guam y Corea del Sur, de España e inclusive de Gran Bretaña, de Filipinas y Japón, de Groenlandia y Hawai, de Puerto Rico, Panamá, Paraguay y Ecuador, de los países árabes y de África, de las islas Mauricio y Seychelles, del archipiélago de Chagos y Diego García, y de más de 138 países que sufren de la presencia de bases militares gringas, repudian al imperio y sus ansias expansionistas a partir de las ocupaciones militares del imperio.

Más aún, diversos analistas de todo el mundo afirman que el “uso de territorio de otro país como plataforma de lanzamiento de operaciones militares los hace vulnerables a ataques en respuesta a actos de los que no son directamente responsables, ni sobre los que los ciudadanos deben opinar”. “En colonias estadounidenses como Vieques y Guam, la decisión de utilizar sus territorios con fines militares ha generado conflictos entre los defensores de la soberanía local y los partidarios de la soberanía nacional. Las autoridades locales y los ciudadanos son contrarios a las bases militares porque éstas traen consigo la destrucción de los recursos y las culturas locales, pero el Gobierno federal y el ejército de los Estados Unidos se imponen sobre ellos. En lugares como Okinawa, el Gobierno central japonés ha recurrido a presiones políticas y amenazas económicas para evitar que los representantes electos locales mantengan su resistencia a la presencia militar estadounidense”.

En el Manual antes indicado se lee: “Con contadas excepciones, las bases militares extranjeras operan al margen de los proceso democráticos habituales. Los gobiernos, sean o no democráticos, establecen acuerdos que se caracterizan por las exención de responsabilidades. Así las autoridades de las bases estadounidenses están autorizadas a desempeñar sus actividades en secreto y toda pregunta sobre sus prácticas militares, esté dirigida a las propias bases o a los gobiernos locales y nacionales, choca irremediablemente con un muro de silencio o con una nube de confusión. Las actividades de las bases militares estadounidenses, sencillamente, no parecen ser compatibles con el derecho de los ciudadanos a saber qué sucede en sus propios países”.


Para imponer su omnímoda voluntad en los más de 138 países que han dado su consentimiento de a buenas o de a malas, para que Estados Unidos ocupe parte de sus territorios para que instalen y operen bases militares, el imperio, ha impuesto, además, la firma de convenios o tratados que conceden inmunidad a militares y civiles que prestan sus servicios en esos enclaves militares.

Esa inmunidad impide que los países, de conformidad con sus soberanías, juzguen y condenen a los norteamericanos que hayan cometido algún delito en contra de los ciudadanos y propiedades nacionales. Así, pueden asesinar a ciudadanos locales, cometer excesos y toda clase de atropellos, ser responsables de toda la gama de delitos sexuales, ser consumidores de drogas o narcotraficantes, destruir el medio ambiente y los ecosistemas, violar flagrantemente los derechos humanos e incluso cometer crímenes y delitos de lesa humanidad, en fin, por cualquier delito del que se les acuse; los norteamericanos siempre gozarán de inmunidad. Civiles y tropas yanquis se convierten en todopoderosos: inmunes e impunes. Para que ningún norteamericano sea juzgado en los países en donde cometan delitos, o en tribunales internacionales, Estados Unidos se negó a firmar el Estatuto de Roma que creó la Corte Penal Internacional.

Los partidarios de las bases militares gringas suelen afirmar que esas llevan prosperidad a las zonas locales y sus habitantes. Esta es una mentira de los cipayos de todo el mundo. Los militares gringos y sus familias rara vez consumen productos locales ya que todo importan del “añorado suelo patrio” ya sea por intermedio del mismo Pentágono o de empresas privadas como la Home Depot que abastece a la enorme base de Guam. No existe ninguna prosperidad sino más bien destrucción de modos de vida, de culturas locales y hasta de infraestructuras y causan también inflación.

Las bases gringas pueden ocasionar pérdida de recursos naturales con lo que condenan a los pueblos a mayores frustraciones y pobrezas. Así mismo, a menudo se pierden fuentes de trabajo y empleo, y si alguna vez contratan mano de obra, es para trabajos temporales y totalmente secundarios.

En el Manual se afirma: “El ejército es el principal contaminante del Estado. Los fuegos incontrolados originados por los ejercicios con fuego real, la degradación del océano y el agua potable, los agentes tóxicos en las tierras, el agua y el aire, y las municiones sin detonar ponen en peligro la vida de los residentes…" ( Si ocurre en Hawai, lo mismo pasa en el resto del mundo) Una base militar gringa, irremediablemente no sólo destruye el entorno, sino también la cultura. “Si bien no existe un inventario completo de los lugares culturales y los yacimientos arqueológicos. Las actividades de construcción, desarrollo y entrenamiento del ejército destruye todo rastro cultural”. En lo que se refiere a vivienda, “la presión que ejercen las familias del ejército sobre el mercado local de la vivienda, hace que suban los precios de todos los residentes. Si se hablara de economías alternativas se constaría que el desarrollo militar ha destruido o hecho inaccesibles zonas tradicionales de pesca. Lagunas y áreas de cultivos han desaparecido, como consecuencia de las actividades de las bases militares gringas y, además, muy a menudo ocasionan exilios en sus propias patrias, desplazamientos de la población y privación de sus derechos elementales".

El pueblo estadounidense comienza a experimentar en carne propia la pérdida de derechos fundamentales como consecuencia de la guerra global contra el terrorismo. Cotidianamente se viola la libertad de expresión del pensamiento a través de los medios de comunicación social y los ciudadanos han perdido el derecho a la privacidad al ser controlada la correspondencia, el uso de teléfonos e Internet, incluido el correo electrónico. En Estados Unidos, una persona puede desaparecer sin dejar rastro y ser sometida a tribunales de excepción o tribunales militares bajo acusación de terrorista o cómplice del terrorismo. Se viola con saña, mala fe e inhumanidad los mínimos derechos de los migrantes, de las minorías étnicas, indígenas y nativos. Se violan todos los derechos humanos de los detenidos extranjeros acusados de actos de terrorismo o se secuestra a personas en alguna parte del mundo, se organizan vuelos secretos operados por la CIA , y se los lleva a cárceles clandestinas ubicadas en países aliados y en donde existen bases militares gringas. En esas prisiones imperiales se tortura, se humilla y se mata.


Las bases militares gringas no son simples bases militares que albergan tropas, sino también son terrenos de prueba de fuego, de armas químicas, de armas de destrucción masiva.

Todo cuanto se haga para expulsar a las bases militares extranjeras serán actos en defensa de la vida y de la paz; derechos irrenunciables de todos los pueblos de la tierra.Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz Contra la Guerra

Agrupa a intelectuales y representantes de organizaciones sociales del Ecuador y se formó en el teatro Universitario de Quito al inicio de la última invasión estadounidense e inglesa a Iraq. IMPORTANTE: Para el Tribunal Dignidad, Soberanía y Paz contra la Guerra, serán muy valiosos sus comentarios y opiniones sobre este documento.

Mail: tribunalpazecuador@yahoo.com

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Gobierno de Brasil considera insuficientes explicaciones de Uribe sobre acuerdo militar con EU

radiosantafe

–Veinticuatro horas despues del encuentro de los dos mandatarios, el gobierno brasileño consideró insuficientes las explicaciones dadas por el presidente Álvaro Uribe a su colega Luis Inacio Lula da Silva, en torno al acuerdo militar que negocia Colombia con Estados Unidos y señalo que el asunto debe ser debatido en un organismo regional.

El pronunciamiento lo hizo a traves del portavoz de la presidencia de la República, Marcelo Baumbach, quien, sin embargo destacó que el caso colombiano apenas sería de alguna forma planteado en la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que se realizará este lunes en Quito.

Baumbach subrayó que “la presencia estadounidense en la región, por más bien sustentada que pueda ser, desde el punto de vista de Colombia, siempre causa preocupaciones” por tratarse de un país extrarregional.

También señalo que el Gobierno brasileño quiere algún tipo de garantía jurídica de que las eventuales operaciones de las tropas se circunscriban al territorio colombiano y reiteró la posición expuesta por Amorim.

Subrayó que las “explicaciones” del presidente Uribe, “fueron bien recibidas, pero no agotan el asunto. Por lo tanto, Brasil cree que serán necesarias discusiones adicionales”, subrayó Baumbach en una conferencia de prensa sobre el viaje de Lula a Quito.

El portavoz agregó que en la cumbre de la Unasur en Ecuador las ceremonias de toma de posesión de un segundo mandato de Correa limitarán el tiempo y no se prevén debates entre los mandatarios de la región.

Sin embargo, indicó que “parece natural” que el caso de la presencia militar estadounidense en Colombia “sea levantado de una forma u otra”, agregó.

“Brasil cree que en un momento posterior el tema deberá ser discutido en la Unasur, que es el foro apropiado para ese debate”, afirmó Baumbach

Como se sabe, el presidente Alvaro Uribe, en el marco de una gira suramericana, informó a su colega brasileño Lula sobre los alcances del previsto uso de siete bases militares por tropas estadounidenses.

Aunque en su visita a Brasil Uribe obtuvo el respeto a la soberanía de las decisiones de Colombia -como ocurrió en Chile, Paraguay y Perú-, también recibió un reclamo de mayor transparencia y reflexión, según dijo tras el encuentro el canciller brasileño, Celso Amorim.

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jueves, 6 de agosto de 2009

Javier Díaz- Entrevista a Carlos Lozano, director del Semanario Voz de Colombia

Carlos Lozano Guillén

Uribe es un coloso con pies de barro

*Javier Díaz

Javier Díaz: En la década de los años 80 estuve en Colombia, eran los tiempos en que los paramilitares cazaban a diario a directivos y miembros de la Unión Patriótica. Después seguí de cerca los acontecimientos colombianos, siempre convulsionados, como si el país fuera un huracán permanente, pero ahora que vuelvo a Colombia encuentro una situación casi que indescifrable. Uribe imbatible en las encuestas, aislado en el exterior, pero también afectado por escándalos y situaciones casi que aberrantes, que en cualquier país europeo o latinoamericano serían casi que suficientes para ponerle fin a un Gobierno de estas características. ¿Cómo analiza usted esta situación?

Carlos Lozano: La historia de Colombia es de profundas contradicciones. El proceso nunca ha sido plano, más bien dinámico y complejo. Con frecuencia le escucho decir a los extranjeros, en especial a los diplomáticos, que aquí no se aburren, cada día está plagado de noticias sorprendentes. Esta es una realidad. Nuestra historia es violenta y no por una especie de instinto de los colombianos a ser explosivos, a reaccionar con virulencia, como algunos analistas lo creen y hasta lo aseguran, incluyendo aquellos que se dicen “colombianólogos”. La historia republicana, después de la epopeya bolivariana, gestó una clase dominante en el poder muy violenta. Se acostumbró a gobernar mediante la violencia, por lo regular esa clase siempre aplastó al contradictor. La primera experiencia no fue la Unión Patriótica en los años ochenta del siglo XX, antes fue también así. La “seguridad democrática” uribista es copia del “estatuto de seguridad” del gobierno de Julio César Turbay Ayala, al final de la década de los setenta del siglo pasado, así como ambas de la “ley de los caballos” de Rafael Núñez en las últimas décadas del siglo XIX. La violencia ha sido siempre una constante, impuesta “desde arriba”. Es lo que hace tan precaria, casi inexistente la democracia, aunque en la apariencia ésta existe, porque hay el sufragio universal y otras arandelas burguesas. La oligarquía colombiana siempre le cerró el paso a la democracia burguesa y al Estado Social de Derecho establecido en la letra muerta de la Constitución Política de 1991. Al que algunos, en el colmo de la exageración, le dan el alcance de revolución del siglo XX en acuerdo con los partidos tradicionales. El origen del conflicto colombiano está en esta práctica sempiterna de la clase dominante. Es la responsabilidad histórica de los dos viejos partidos tradicionales, liberal y conservador, que siempre se unieron, aún en los momentos más difíciles, para defender los intereses de la minoritaria clase dominante oligárquica.

La época del uribismo no se substrae de esta realidad. Es la síntesis de todo esto, pero en su peor edición en mucho tiempo. Uribe es lo peor que le ha podido pasar a Colombia en muchos años. Con el agravante que su mesianismo demagógico y la utilización mediática le da dividendos. Uribe es imbatible en sus propias encuestas que son indescifrables, porque no puede entenderse que en un país donde la participación electoral no llega ni al 50 por ciento, pueda una encuesta otorgarle 70 o más por ciento de aceptación a un mandatario tan mediocre y poco estadista como Uribe. Como buen politiquero y gamonal en el sentido estricto de la expresión, aunque también en el sentido político, Uribe supo construir su entramado electoral, a partir del paramilitarismo y de alianzas de dudosa ortografía. Así como en la utilización del dinero público, repartido a diestra y siniestra, para favorecer con migajas proyectos populistas como Familias en Acción, Familias Guardabosques, las redes de informantes, entre otros. Igual, con la conformación de la enorme fuerza armada, con mucho respaldo, de casi medio millón de militares y policías, con padres, esposas, hermanos e hijos tras el mesías timonel. Esta es su base social. Su maquinaria electoral. No es despreciable. Por esta razón, todo ello es muy precario aunque dañino, Uribe es una especie de coloso con pies de barro.

J.D. ¿Cómo es la economía, porque según el FMI y el Banco Mundial la economía colombiana es de las más estables? ¿No será que a eso se debe el poder de Uribe en Colombia?

C.L. Al presidente le correspondió una larga etapa de seis años del primerio y segundo Gobierno con bonanza económica favorable. Fue una coyuntura positiva que permitió un crecimiento sostenido de la economía, aunque en niveles moderados en comparación con otros de América Latina y el mundo. Aunque es necesario señalar que ese crecimiento sólo favoreció a los grupos económicos y a los capitalistas, en particular al capital financiero. No es casual que Luis Carlos Sarmiento Angulo, el caimacán del sector financiero sea el más ferviente uribista y en ocasiones hasta con arrebatos de gamonal le da órdenes de lo que se debe o no hacer. A pesar del crecimiento la pobreza se extendió en el país y el colapso del sector agropecuario es evidente.

Siete años después se le acabó la gasolina a la bonanza económica. La crisis global del capitalismo afecta la estructura económica y social del país, aunque Uribe y sus ministros lo negaron por mucho tiempo. Técnicamente estamos bajo los rigores de la recesión económica y en la realidad, con el reconocimiento de los empresarios y centros de estadística y estudio burgueses, se estima que las cifras son negativas. El desempleo crece más de lo esperado y la principal fuente de trabajo es la informalidad, el empleo temporal. No es gratuito que sectores de la burguesía, aunque reivindicando la gestión de Uribe, se pronuncien en contra de la segunda reelección y de su tercer mandato presidencial. Las contradicciones en el uribismo son una realidad y desgastan la gobernabilidad del mesías de la ultraderecha.

J.D. ¿Entonces, para usted Uribe es un coloso, un gigante con pies de barro?

C.L. Sí, así lo creo. No es tan imbatible como dicen sus aduladores. Menos un Supermán por mucho que se arrodille ante el imperio del norte para que lo apoyen en la reelección y en la guerra.

J.D. ¿Qué logrará Uribe en esta gira que inició por América del Sur?

C.L. La pregunta es: ¿A qué le teme el señor Uribe Vélez? ¿Por qué no va a poner la cara en UNASUR? ¿Por qué le teme al debate con sus colegas por el tema de las bases militares y de la conjura con los gringos contra Chávez y Correa? ¿Qué lo avergüenza si es que aun siente vergüenza? No creo que logre mayor cosa en el periplo, organizado a la carrera y con mucha improvisación. El general Freddy Padilla de León, ministro encargado de Defensa, fue desafiante con América del Sur. En el mismo momento en que Uribe Vélez comenzaba la “gira muda”, el general Padilla informó con cinismo que serán siete las bases en lugar de tres. De la misma manera, el vicepresidente Santos arremetió contra Rafael Correa y los opositores o críticos de las bases gringas. La realidad es que el tema de las bases militares y de las provocaciones contra Venezuela y Ecuador será parte de la Cumbre de Quito. No me cabe la menor duda. Uribe está cada vez más solo en el continente. Ni siquiera Obama se la juega por él como lo haría Bush. Ojalá esto despierte más solidaridad y definiciones en América del Sur sobre el caso colombiano.

J.D. El Gobierno dice que no son bases militares sino cooperación con Estados Unidos y es un asunto soberano de Colombia.

C.L. Ese cuento no se lo cree nadie. Lo ha dicho Padilla de León (Ministro de Defensa encargado y comandante de las Fuerzas Militares. Nota de J.D.): la presencia estadounidense es en siete bases colombianas, que serán adecuadas por los gringos y con su tecnología. El acuerdo, según Uribe, es para combatir el narcotráfico y el terrorismo. Lo cual puede abarcar todo pues es el fantasma con el cual Estados Unid os profundizó la intervención militar en el mismo tiempo. Así que tendremos a los “monos” americanos interviniendo en los operativos militares contrainsurgentes; y seguramente espiando a los países vecinos, para el Gobierno de Estados Unidos Venezuela y Ecuador son amigos de los terroristas. No es casual que en Colombia, en Estados Unidos, en España y en otros países los medios de comunicación falaces se hayan dedicado a agitar las historietas de los computadores de Reyes contra Chávez y Correa. Y en Colombia aparezcan videos y armas venezolanas en poder de las FARC. ¿Será eso simple coincidencia? Uribe Vélez es el comodín de un plan siniestro del Pentágono yanqui de desestabilización de los gobiernos progresistas de América Latina, en particular contra los procesos bolivariano y ecuatoriano. La gira es para llevar el argumento del gobierno colombiano, eludiendo el debate en UNASUR en donde el aislamiento uribista será fenomenal. La Casa de Nariño prefiere el contacto bilateral, excluyendo a Chávez y Correa. ¿Por qué todo este espectáculo? Es un show mediático de esos en que Uribe es tan hábil. Pero en este caso no puede tapar el sol con las manos, a pesar de la ceguera de los grandes medios que hacen de abogado del diablo.

J.D. ¿Es inevitable la guerra de Colombia con sus vecinos?

C.L. Es lo que quiere Uribe. Acuérdese usted que Fujimori en Perú se inventó la guerra con Ecuador para imponer su reelección. Estos dos personajes se parecen mucho. Pero la guerra es evitable. Los grandes medios de comunicación colombianos que alientan el chouvinismo barato deben entender que es una campaña peligrosa, promotora del belicismo y de la agresividad en las relaciones con los países vecinos. Lo que debe primar es la sensatez de países hermanos, unidos en el tronco común latinoamericano y en la gesta del mismo Libertador. No puede haber guerra con Venezuela y Ecuador, sería imperdonable en la historia, las futuras generaciones nunca lo entenderían. Todo puede resolverse por la vía pacífica y diplomática si hay voluntad en todos los comprometidos en este asunto. Pero es claro que el Gobierno de Uribe Vélez debe percatarse que no puede convertirse en el cachorro del imperio, en el peón de la guerra. Estados Unidos también debe ser consciente que no puede alentar el guerrerismo en beneficio de los complejos militar-industriales que se lucran de los conflictos en el planeta. Es la actitud vil de los imperialistas que siempre encuentra vasallos en estas latitudes.


J.D. ¿Para usted no hay suficiente solidaridad en América del Sur con la paz negociada en Colombia?

C.L. No sólo en América del Sur, en toda América Latina y en Europa. Hay demasiada condescendencia con Uribe Vélez, con el cuento de que es un presidente legítimo y constitucional. Pero ¿cuál legitimidad? Ya conocemos como fue aprobado el llamado “articulito” que reformó la Constitución hace cuatro años para establecer la reelección. La cual se quiere prolongar a un período más con el referendo reeleccionista, que ya se conoce cómo fue aprobado en medio de trampas y con financiación dudosa, hasta el punto que aún las cuentas de la campaña del referendo no tienen el visto bueno del Registrador Nacional del Estado Civil y del Consejo Nacional Electoral. También se sabe cómo se apoyó en el paramilitarismo a través de congresistas, dirigentes políticos regionales, empresarios y amigos con nexos con el narcoparamilitarismo para vencer en las elecciones. Eso lo denunciamos de manera oportuna en el semanario Voz. Para no hablar de la terrible corrupción en el Gobierno y de la flagrante violación de los derechos humanos y las ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos. Este Gobierno se apoya en mafias de políticos y empresarios que actúan con métodos ilegales. Esta es la clave para la enorme influencia que tiene en importantes sectores del país, con el respaldo de los grandes medios de comunicación. La oligarquía colombiana, al menos un sector importante de ella, actúa con métodos degradantes, hace mucho tiempo que perdió la decencia y para ella todo es válido para mantener el poder y silenciar a los opositores. La peor expresión de ello son los dos gobiernos de Uribe.

Todo esto tiene que influir a la hora de las definiciones. Unasur no puede apoyar a un Gobierno de esta calaña, sino orientarse a respaldar la paz y las salidas humanitarias, guardando distancia de la línea guerrerista de la “seguridad democrática” uribista que amenaza a los países vecinos. La principal amenaza en el vecindario son el Gobierno de Uribe Vélez y sus amos estadounidenses que colocarán bases agresivas en territorio colombiano. Esto es inaceptable. No puede haber más retórica en el exterior; lo que se requiere es más compromiso con la democracia y la paz de Colombia. Esta depende la solución política negociada y no de la guerra delirante uribista.

J.D. ¿Pero ese “respaldo” a Uribe no tiene que ver con la violencia de las FARC, con la existencia de una guerrilla que se percibe anacrónica?

C.L. Sobre las guerrillas existen muchas opiniones aún en sectores democráticos y de izquierda. Es parte de un debate que debe llevar a concluir que el mejor camino para superar el conflicto es la vía pacífica y política, acompañada de cambios democráticos que erradiquen las causas políticas, sociales y económicas de la confrontación. Es evidente que el rasero de la lucha democrática hoy es más exigente. No puede nadie a nombre de la revolución practicar el secuestro ni ningún acto degradante que afecte a la población civil.

Pero la existencia de la guerrilla en Colombia obedece a una realidad, a factores políticos y sociales muy fuertes que se retroalimentan con la bestialidad de la burguesía y el terrorismo de Estado. No hay una clase dominante igual, ni siquiera en Asia o Africa. En Colombia los ricos viven con las comodidades de un europeo y los pobres, la mayoría, con la pobreza extrema de África. Lo dice Naciones Unidas, no yo. La oligarquía siempre se negó a cambios mínimos democráticos. Su mezquindad es escandalosa.
El largo período del conflicto interno debe superarse mediante una paz con democracia y justicia social. El error histórico de Uribe fue creer que podía aplastar a la guerrilla por la vía militar y no lo logró a pesar de evidentes avances. Insistir en esa línea, con mayor apoyo yanqui con presencia en las bases militares, es prolongar la confrontación armada y profundizar la degradación en sus peores manifestaciones como el paramilitarismo, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales, la guerra sucia, la violación de los derechos, atribuibles al paramilitarismo, a los agentes del Estado y al siniestro contubernio entre los dos anteriores.

El tema del daño de Uribe Vélez a la democracia va más allá de la existencia de la guerrilla colombiana. Porque la “seguridad democrática” no apunta sólo a la insurgencia, también y, quizás, con peor saña, contra la oposición política, en particular de izquierda, las ONG humanitarias, los dirigentes sindicales y populares. La persecución a los luchadores populares es permanente. Sin Uribe Vélez sería más fácil allanar el camino hacia la paz, después de tantos intentos precedentes. Con todo, hay que persistir en el trabajo de atraer a la guerrilla a la lucha política, sacarla de la guerra pero fortaleciendo la democracia, abriendo espacios políticos y propiciando la solución política negociada. Que los gringos se vayan a buscar su guerra en otra parte y de paso les regalamos a Uribe Vélez. Colombia tiene derecho a una paz plena, pero con democracia y cambios sociales.

J.D. ¿Este “Estado ideal” sería posible en un gobierno del Polo Democrático?

C.L. No creo en un “Estado ideal”, este fue la creación idealista de Platón. Creo en el estadio humanista de la sociedad. En el socialismo, afincado en la igualdad y la democracia, entendiendo por igualdad el trato digno al ser humano. En un mundo en que se conquisten importantes avances políticos, sociales, científicos y culturales. Un tránsito hacia esa perspectiva en Colombia sería un gobierno del Polo Democrático Alternativo, en 2010, liderado por el maestro Carlos Gaviria Díaz, un hombre transparente, humanista y decente. Carlos Gaviria adelantaría un Gobierno de izquierda sin ambigüedades ni temores, mucho menos con posiciones pusilánimes, siempre amplio porque convoca a los demócratas y a los sectores sociales, en primer lugar a los trabajadores. Esto abriría el camino hacia la democracia y la justicia social y por ende a la solución política del conflicto. Se acabaría con cualquier argumento para buscar el poder mediante el uso de las armas. Se confirmaría la tendencia predominante en la actualidad de que lo fundamental es la vía democrática y de masas para los cambios populares.

J.D. ¿Usted es candidato a la Cámara, cree que su elección contribuirá a esos cambios deseables?

C.L. No sólo la mía. Sino la de una fuerte y definitiva bancada de la izquierda, del Polo Democrático Alternativo en el Senado y la Cámara, que sería garantía para sacar adelante numerosos proyectos sociales y populares.

J.D. Hay dudas de que así sea.

C.L. Las dudas las promueve la “gran prensa”, los grandes medios de comunicación oligárquicos que pescan en el río revuelto de la batalla de ideas en el Polo, que magnifican el debate y promueven la división tocando el ego de ciertos seudocaudillos en la izquierda, que ya no son de izquierda. Pero en la práctica hay masas polistas ávidas de cambio, de definiciones a la izquierda y así lo van a demostrar el próximo 27 de septiembre en la consulta presidencial, porque la elección de Carlos Gaviria será apabullante. Vamos por un gobierno popular. ¡Por un Gobierno decente, Carlos Gaviria presidente!

J.D. ¿Se cayó la “farcpolítica”?

C.L. Sí, no tuvo elección, fue un montaje político del Gobierno Nacional y los organismos de seguridad del Estado para perseguir a los luchadores por la paz y el intercambio humanitario, algo exótico para Uribe Vélez. Somos varios los absueltos y lo mismo va a ocurrir con Piedad Córdoba, Wilson Borja y hasta con Liliany Obando y el profesor Miguel Angel Beltrán, los dos en prisión sin ningún fundamento.

J.D. En su caso apeló la Fiscalía, ¿por qué?

C.L. No conozco las razones. Apeló fue la agente de la Procuraduría General de la Nación, organismo de control para el recto cumplimiento de las funciones de los servidores públicos. Aún no ha entregado el alegato de la apelación. Pero no tiene sentido. El fundamento, la filosofía de la Procuraduría es velar por el debido proceso, por la recta aplicación de la justicia, pero en mi caso como en el del ex ministro Álvaro Leyva Durán lo que hace la Procuraduría es asumir la condición de acusador la cual es propia de la Fiscalía, la misma que nos exoneró por preclusión de la investigación. No extraña porque este procurador es “conocido de autos”. Es una apelación sin mucho futuro, pero hay que esperar el resultado. Entre tanto, seguiremos en la lucha por la paz y la democracia, nada podrá silenciarnos.

J.D. ¿Si usted es diputado en la Cámara de Representantes, quién será el nuevo director del diario Voz, que tiene prestigio en la izquierda y en el continente? Lo digo porque se habla muy bien de Voz, de su director y porque sobrevivió a la debacle de la vieja izquierda.

C.L. Voz continuará su camino. Su labor periodística como un medio revolucionario, de izquierda y alternativo. Con el mismo coraje y el mismo valor. Tendrá un nuevo director que será designado en el momento oportuno. Voz es lo importante, es lo fundamental, sus colaboradores y directivos somos transitorios en su vida, jugamos un papel, pero no somos imprescindibles. Otro ocupará el cargo y lo hará igual o mejor que nosotros, de eso estoy seguro.

J.D. Gracias colega y buena suerte.

C.L. Muchas gracias y hasta pronto.

Bogotá, Colombia, 5 de agosto de 2009

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Rubén Darío Maldonado Ospina

Rubén Darío Maldonado Ospina

Con profundo dolor recibo la información del fallecimiento del querido camarada y entrañable amigo Rubén Darío Maldonado Ospina, a quien conocí hace casi 35 años en las filas de la Juventud Comunista en nuestra común natal ciudad de Ibagué, capital del Tolima.

Ambos estudiamos en el histórico colegio San Simón, donde también los dos encontramos a la Juventud Comunista; desde entonces nos vinculamos a la militancia revolucionaria sin temores ni claudicaciones. Rubén Darío fue estudiante de la Universidad del Tolima en una época agitada, de fervor revolucionario, en medio de tenaz lucha ideológica contra los oportunismos de derecha y de izquierda. Nunca le conocí la menor vacilación, ni siquiera en los tiempos de la perestroika y del derrumbe soviético, agregados a la guerra sucia contra la Unión Patriótica y el Partido Comunista. Nada fue suficiente para que Rubén Darío Maldonado tomara el camino de la deserción comunista, el mismo que siguieron otros con relativa facilidad. Maldonado no tuvo la menor fragilidad ideológica.

Se convirtió en destacado dirigente del SENA. Fue presidente del Sindicato Nacional. En esa posición se mantuvo hasta que llegó la prematura pensión, ya agobiado por una fatal enfermedad renal que le produjo la muerte el miércoles 5 de agosto, a las 6:30 a.m., después de un trasplante de riñón que no resistió.

Ni siquiera la enfermedad que lo aquejó tantos años lo distanció de la militancia comunista. Siempre estuvo ahí, sufriendo los quebrantos de salud, pero con su permanente sonrisa bonachona y optimista. Lo encontré hace pocos días en la sede del Partido Comunista en Bogotá. Intercambiamos unas breves palabras, me preguntó de la campaña electoral y del buen suceso de mi absolución en la fiscalía. Me comentó que estaba estable en su salud, no me dijo nada de su operación de trasplante, tal vez, porque sabía que quedaría preocupado y mortificado. Mucho significó en nuestras vidas el camino común de más de 35 años juntos en la militancia comunista. Recuerdo, porque tenía yo unos años más que Rubén tanto de edad como de militancia en la JUCO, que fui de los primeros dirigentes que atendí el nuevo centro de militantes con Rubén a la cabeza en San Simón en la ciudad de Ibagué. Desde entonces tuve la percepción que Rubén sería ejemplar y muy buen militante. No me equivoqué, fue de los mejores. Deja profunda huella en el SENA por su comportamiento ejemplar y quienes lo conocimos a profundidad siempre admiramos su modestia, su capacidad y su recia personalidad, suficiente hasta para enfrentar con estoicismo la agresiva enfermedad.

Carlos A. Lozano Guillén
5 de agosto de 2009

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miércoles, 5 de agosto de 2009

“Está legitimada la labor humanitaria y por la paz”



Eduardo Carreño W., abogado de Carlos Lozano

*El abogado Eduardo Carreño, apoderado de Carlos Lozano, analiza el fallo judicial que precluyó el proceso a favor de su poderdante. Texto completo de la entrevista. En la edición de VOZ 2503 del 5 al 11 de agosto de 2009 se publica un resumen,

*Hernando López

Eduardo Carreño Wilches fue el abogado de Carlos A. Lozano Guillén, director de VOZ y candidato a la Cámara de Representantes, en el proceso judicial por el presunto delito de rebelión, que le adelantó una fiscal de la Unidad contra el Terrorismo, a partir de los supuestos y fantásticos hallazgos del computador de Raúl Reyes. El doctor Carrerño es uno de los más destacados integrantes del Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo”, reconocido por su persistente y firme labor democrática y humanitaria.

El doctor Carreño, con la colaboración del abogado Reinaldo Villalba, otro de los miembros del Colectivo, tuvo a su cargo la ardua labor de defensa del periodista, dirigente comunista y facilitador de paz. “La labor jurídica de los doctores Carreño y Villalba fue fundamental para mi preclusión, junto a la solidaridad nacional e internacional, dice con gratitud Carlos Lozano.

El proceso terminó bien y deja importantes lecciones, asegura Eduardo Carreño. Una de las más importantes es que la fiscal reconoce la lucha legal y por la paz, constante y persistente, del Partido Comunista Colombiano al que pertenece el periodista Lozano. Así lo explica el jurista en entrevista para este semanario.

-La Fiscalía precluyó la investigación contra el director de VOZ, Carlos Lozano, ¿a usted que fue el apoderado, qué opinión le merece este fallo tan publicitado en los últimos días?

-En primer lugar, compartimos la decisión en lo que tiene que ver con el análisis del delito político, para dejar claro que la rebelión como un alzamiento en armas contra el Gobierno legítimamente constituido o contra el régimen constitucional implica un principio de organización, unos postulados políticos e ideológicos, un programa y unas acciones para derrocar a ese Gobierno. Y que en este caso tal y como se debatió en el proceso y se reconoce en la providencia, aquí ni siquiera estamos llegando a los niveles de la conspiración, de tal forma que se reconoce la legitimidad de la actuación del Partido Comunista, del director del periódico, la labor del periodista y la labor humanitaria para buscar la solución política del conflicto y en este caso particular para buscar la liberación de los prisioneros.

-¿Es decir, la labor humanitaria es legítima según el fallo judicial?

-Es una labor humanitaria que se reconoce como legítima y más allá como un derecho de las personas para que se evite el desangre y termine la guerra en Colombia. No se puede llegar a la criminalización de la oposición política y de expresiones que lleven a la solución del conflicto o a opinar distinto o como lo que se conoce aquí como la libertad de conciencia y de pensamiento en términos de la Declaración Universal de Derechos Humanos para decir que esa actividad es delictuosa porque se cree o se opina distinto al gobernante. Eso está reconocido en el fallo y lo compartimos. Esto lleva a la actividad legítima de una persona como facilitación o como mediador en el proceso.

-Continuemos en la primera pregunta…

Un segundo aspecto, tiene que ver con toda la actividad probatoria que se desarrolla para demostrar que Carlos toda su vida política, ha sido miembro del Partido Comunista, es una actividad legal reconocida y esto lo aseguran todos los testigos, desde el Presidente, los ex presidentes, el Alto Comisionado, la jerarquía eclesiástica, las organizaciones de paz, las organizaciones internacionales, las certificaciones que ellos expiden, hay un reconocimiento de su participación legal como miembro del Partido Comunista, Director de VOZ y facilitador de paz para buscar la solución política negociada del conflicto. Este argumento tiene una validez trascendental en el proceso. Que al nivel nacional e internacional reconozcan esa actividad como legítima, me parece de vital importancia.

-¿Cómo evaluaron las pruebas solicitadas por la defensa?

Este es el tercer aspecto. La decisión de la Fiscalía es oportuna después de haberse agotado esta etapa probatoria. Pero hay que decir que es mínima en el siguiente sentido: nosotros pedimos, recuerdo, como 150 testimonios, declaraciones, certificaciones, etcétera y solamente recibieron como 20, fue una pequeña muestra, pero muy significativa. Entonces esa actividad lleva a concluir que de lo que se trataba era de una actividad de persecución, estigmatización y descalificación de la labor de mediación y facilitación para la solución al conflicto armado en Colombia. Creo que eso quedó absolutamente desvirtuado.

-¿Hay aspectos negativos en el pronunciamiento de la Fiscalía?

Hay una circunstancia negativa en la medida en que la fiscalía no entra a analizar la legitimidad o no del operativo militar en el Ecuador, cuando en el proceso está plenamente probado y reconocido mediante testimonio de quienes participan en el operativo que ellos sí sabían que las coordenadas donde se realiza el operativo es territorio ecuatoriano. Eso implica la ilegalidad y la ilegitimidad de toda la prueba que ahí se consigue. Tampoco valoran la información que aparece en el disco duro, computadores y memorias USB que dijeron hallar en el sitio. Surge el interrogante de cómo se mantuvieron intactos los computadores, el disco duro y las memorias después del intenso bombardeo. Por lo menos debieron quedar afectados. Esto no se toca absolutamente para nada en el proceso. Igual no se toca el hecho de que esté probado en diferentes procesos, que Colombia no tiene la tecnología para utilizar bombas inteligentes. Eso excluye que el bombardeo fue realizado por la Fuerza Aérea Colombiana. La prueba técnica aportada por Ecuador demuestra que esto es imposible. Lo que hizo Colombia fue mandar los helicópteros después del bombardeo. No hay una explicación de por qué ellos sacan apenas dos cadáveres, los demás los dejan abandonados y además dejan abandonadas las mujeres heridas. Eso no lo analiza la Fiscalía porque argumenta que eso no es el objeto de la investigación. Tampoco analiza la cadena de custodia de la prueba y la violación a la reserva del sumario. Son elementos que deja por fuera. Para nosotros quedó claro que quienes ordenan el operativo en Ecuador son el Ministro de Defensa, el Director de Inteligencia de la Policía Nacional y el Director de la Policía Nacional y se supone que detrás está el superior que es el Presidente de la República. Uno no puede aceptar en términos de derecho que ellos den declaraciones públicas, que saquen los videos, que saquen las fotografías y después ni siquiera se investigue la violación a la reserva del sumario cuando las personas que reciben la información dicen que ellos nada tienen que ver, que respetaron la cadena de custodia, que ellos no han entregado información cuando la realidad demuestra todo lo contrario.

-La Interpol avaló el computador…

Aquí hay otro tema atravesado y es el papel de la Interpol y el estudio que se hace sobre los medios magnéticos. Aquí, igual, está demostrado que hubo adulteración de los medios magnéticos, se demostró en los estudios que ellos mismos realizan que hay registros de información con fechas de 2009 y 2010, cuando los hechos fueron en 2008, es imposible en términos técnicos o al menos es inexplicable que en un campamento guerrillero se trabaje en un computador con fechas y años adelantados. En el computador aparecen numerosos documentos con fecha de los años 2009 y 2010 en los discos duros extraíbles y en las memorias USB. Esta parte es la negativa que realiza la Fiscalía al validar este tipo de actuaciones de la Policía judicial.

-¿Además de la eficacia que está demostrada en la asistencia jurídica a Carlos Lozano, qué otros factores influyeron en esta decisión de la Fiscalía?

-Las certificaciones que llegaron a nivel internacional son contundentes al reconocer la legitimidad y la actuación transparente y clara de una persona que trabaja en la facilitación del proceso de paz. De la misma manera las declaraciones de la jerarquía eclesiástica son muy valiosas. porque reconocen esa labor. Igual la actividad de la Embajada y del Gobierno de Francia al concederle a Carlos la condecoración de Caballero de la Legión de Honor; las declaraciones de los altos comisionados de gobiernos anteriores y del ex presidente Ernesto Samper Pizano, que fue muy claro y preciso en el sentido que Carlos viene desarrollando esta labor desde el año 1995; de la misma forma las declaraciones de los ex secuestrados y sus familiares, ellos reconocen la labor humanitaria y que el hecho de conseguir pruebas de vida implica un alivio de carácter sicológico y que se está trabajando por la libertad de estas personas y ponerle fin al conflicto. Pero sobre todo la movilización social, la solidaridad nacional e internacional en esta lucha y en este propósito tiene un peso específico en la decisión, un poco demorada, porque ni siquiera ha debido abrirse investigación previa en estos casos como debe ser en derecho. La historia de criminalización y persecución política es una realidad en Colombia. La Fiscalía se ha prestado en algunos casos para detener a luchadores populares y darles la libertad un año o dos años después cuando se certifica su inocencia. El daño a las organizaciones populares es muy grande.
El trabajo nacional e internacional que ha realizado Carlos, pesa mucho también en esta decisión. Así como la amplitud de sus relaciones políticas en el país que le han permitido un buen ganado prestigio.

-¿Se está desmoronando la llamada “farcpolítica”?

-La decisión de la Sala Penal de la Corte de archivar las indagaciones previas de los senadores Jaime Dussán y Gloria Inés Ramírez es un acierto jurídico. Pero creemos que siguen en la misma lógica, primero hay que investigar si efectivamente los miembros de la Comisión de Paz y de Derechos Humanos son delincuentes o no, si tienen relaciones con las organizaciones guerrilleras o no, cuando lo que cumplen es una labor política y el ejercicio del artículo 22 constitucional que habla del derecho a la paz, que es de todos los colombianos. Todos tenemos derecho a buscar la paz, no tenemos porque vivir permanentemente en guerra, porque a alguien le guste o porque a alguien le fascine o a un sector de la sociedad le guste la guerra. Sea nacional o incluso extranjero. Entonces no hay ninguna prueba que los que trabajan por la paz son miembros de la guerrilla. Que es un mandato constitucional el que están cumpliendo. La Corte buscó pruebas y no las encontró. Cuando se demuestra que nada tienen que ver con nada pues tienen que concederles la inocencia. Creo que todos los procesos tienen que terminar así por toda la argumentación que hemos dado. A las personas que viven y actúan en la legalidad en este sentido no se les puede criminalizar. Están haciendo el ejercicio de sus derechos constitucionales y legales. Los congresistas tienen libertad e inmunidad de conciencia. Son decisiones afortunadas y oportunas. Pero nunca se debieron abrir esas investigaciones. Aquí hay malas interpretaciones de la ley por parte de la fiscalía y los investigadores judiciales.

Nosotros vamos más allá en los análisis. ¿Qué pasa cuando aquí se lucha en contra de la intervención militar extranjera a nivel amplio? Es una violación a la soberanía, es una intromisión en los asuntos internos, eso es colocarnos en una situación de neocolonial o de colonia, porque ellos están aquí y nosotros como colombianos no podemos saber quiénes son y qué hacen aquí. Es una violación de la Constitución Nacional. Hasta donde yo recuerdo no hay conceptos previos del Consejo de Estado ni autorización del Senado, pero aquí están. Son actuaciones de hecho. Hay que exigir que se investigue a los funcionarios públicos que han firmado esos tratados y esos convenios y a nivel amplio la gente puede ser más radical a nivel de exigencia en esas acciones. Y eso no convierte a quienes así lo dicen y hacen en alzados en armas, en guerrilleros y mucho menos en terroristas. No son enemigos del país sino todo lo contrario. La utilización de la Fiscalía de esos informes en forma mal intencionada no se puede aceptar en ningún caso.

-Por último, que lección se puede sacar de este resultado, que a la postre es una victoria democrática?

-Aquí hay que ser muy optimista, porque es claro que utilizando los mecanismos del sistema tanto en lo nacional como en lo internacional es posible obtener victorias jurídicas y políticas. Que uno no puede desfallecer a pesar de la adversidad, a pesar del control que se tiene por parte del Estado, de los grupos económicos nacionales e internacionales y la politización, así como del control por parte de las mafias y de los criminales en el caso del paramilitarismo de la estructura judicial y de los organismos de control de estas organizaciones de control. A pesar de eso no se puede desfallecer.

Uno no puede decir, que en la Costa, por ejemplo a pesar del control de todo tipo, político, militar, social, cultural, del juego, educativo por parte de las mafias y el paramilitarismo y de los políticos tradicionales y de los empresarios, que allá no hay nada que hacer. Entonces nos tenemos que retirar y dejar a las víctimas y a las organizaciones que sobreviven sin ningún apoyo, sin ningún refuerzo y no llamarlos a que denuncien y que trabajen, a que eso se haga público. Lo que pasa es a los que nos llama es a que el ejercicio de la profesión hay que hacerlo distinto y yo creo que hay que romper un esquema. Las víctimas no tiene la obligación legal de ocultar lo que saben, esas verdades tienen que decirlas públicamente. Ahí no se está violando la reserva del sumario, ésta es para el abogado defensor y no para la víctima, ésta lo que tiene que hacer, y lo ha hecho en las audiencias públicas por la verdad frente a autoridades, en concreto es reconocer quién es el criminal, quién ha participado en los operativos, es una forma de actuación distinta del derecho. En estas condiciones lo que se ha demostrado es que los familiares sí conocen quiénes son los criminales en los municipios. Lo que hay que hacer es un proceso de acompañamiento de las altas autoridades y ahí cómo es posible que después de que se reconozca que el alcalde y el comandante de Policía y militar anda con los criminales, los protegen, andan con ellos, beben con ellos, pues ahí la misma autoridades es la que tiene que ordenar la captura y ahí se pide la protección para las personas que denuncian e informan del delito. La valentía y la dignidad que tienen las víctimas hay que reconocerlas y hay que acompañarlas. Y creo que en el ejercicio de estos procesos el acompañamiento de las organizaciones internacionales como Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, otras tan importantes como Brigadas de Paz, entre otras, que acompañan a las víctimas. Cuando se colocan estas denuncias ante el Procurador o el fioscal y los órganos de control pues tienen que actuar porque son personas que saben de derecho.

Esto sí tiene que cambiar, la estructura de justicia y los organismos de control del Estado tienen que cambiar, no podemos seguir aceptando que se nombre a personas que no tienen calidades para esos cargos, que no saben de estas cosas y que llegan a cumplir no sé qué papel. Lo decimos específicamente por el Procurador y el Fiscal. El Fiscal en Colombia debe ser una persona de las más altas dignidades, debe ser un experto en derecho penal, que conozca de la criminalidad, que conozca de las formas delincuenciales en Colombia y que sea un perfecto administrador para que maneje procesos de la magnitud que tiene y el presupuesto que tiene y las personas que tiene a su cargo. Una persona que va a administrar 25.000 funcionarios y el presupuesto que tiene para manejar la criminalidad en Colombia, no puede ser cualquier persona por más amigo y allegado que sea del Presidente de la República. Tiene que ser un experto en esta materia. En eso hay que persistir en acompañar a las víctimas a nivel internacional y nacional. La lucha contra la impunidad es un derecho de los pueblos y sobre todo de las víctimas. Los crímenes de lesa humanidad en Colombia están en la impunidad. Hay algunos militares, inclusive generales presos, como la cúpula paramilitar.

-¿Cuántos son los militares y paramilitares presos?

Estamos hablando de unos 600 militares presos, 3.000 investigados, jefes paramilitares 65 y unos 4.000 paramilitares más en la cárcel, pero de estos sólo 500 están en justicia y paz. Estamos en desacuerdo con justicia y paz, esta fracasó y una prueba palpable es que a cuatro años de su vigencia hay una sentencia parcial contra Salazar Carrascal (alias “Loro”) por tres homicidios y sigue investigado como por 25 y es simplemente un autor material. Al paso que vamos. Lo dicen inclusive los jefes paramilitares y sus abogados, no sé cuántos años se van a necesitar para que se puedan juzgar estos casos, cuando las penas son de cinco a ocho años, es decir, todos van a salir por pena cumplida máxima y no se han terminado los juicios. Contra esto es que estamos luchando para que esto cambie algún día. Pero bien, estamos en Colombia y aquí suceden estas cosas.
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