sábado, 8 de marzo de 2008

Gobierno farsante

Carlos A. Lozano Guillén
El gobierno de Álvaro Uribe Vélez escogió el peor de los caminos para justificar la violación de la soberanía nacional de Ecuador, durante los operativos de la madrugada del sábado 1 de marzo pasado, cuando por aire y tierra la Fuerza Pública colombiana atacó un campamento de paso, en el cual dormían Raúl Reyes, integrante Secretariado de las FARC y 20 guerrilleros más. Acudió a los “falsos positivos” tan frecuentes en su Gobierno, para lanzar cortinas de humo.


Las tropas, guiadas por los satélites espías yanquis, entraron a rematar a los heridos, después del bombardeo desde el espacio aéreo de Ecuador, perpetrando una masacre de guerrilleros, que horrorizó a las autoridades locales que llegaron a posteriori al sitio de los acontecimientos. “Era una escena dantesca”, dijo el Viceministro de Defensa ecuatoriano.


La reacción del presidente Rafael Correa, con el respaldo del presidente venezolano, Hugo Chávez, fue enérgica y llegó hasta la ruptura de las relaciones diplomáticas. No podía ser otra la respuesta. El gobierno de Uribe Vélez esgrimió el viejo expediente de acusar a los gobernantes de auspiciar a la guerrilla de las FARC. Los “falsos positivos” del general Óscar Naranjo, experto en estos menesteres, aparecieron casi de la manga, con supuestos hallazgos en los cuatro portátiles de Raúl Reyes. El general Naranjo leyó a medias un “informe” de una reunión de Reyes con el ministro del Interior de Ecuador, Gustavo Larrea, la cual fue aceptada por el alto funcionario, aunque con la explicación que fueron gestiones encaminadas a lograr la liberación de Ingrid Betancourt y de otros de los retenidos por las FARC.


Sin embargo, el general Naranjo arremetió diciendo que en el computador hay pruebas de que el gobierno de Venezuela aporto 300 mil millones de dólares a las guerrillas colombianas. Es el mismo procedimiento de siempre del Gobierno farsante, que no tiene principios ni decencia. Así lo reconocieron de hecho otros gobiernos del continente y de la Unión Europea, que se solidarizaron con Ecuador ante la violación de su soberanía nacional.


Uribe Vélez decidió militarizar las relaciones internacionales, para incendiar el vecindario, precisamente cuando el mundo reclama intercambio humanitario y paz en Colombia, que significa estabilidad y cooperación en la región. Pero su política está del lado del intervencionismo estadounidense, hasta el punto que el territorio colombiano se convirtió en plataforma de provocaciones contra los procesos democráticos en América Latina, en especial hacia la revolución bolivariana. Envanecido por la muerte de Raúl Reyes, revolucionario que luchó por la paz de Colombia, empuja el país al abismo del odio y de la guerra. Es un Gobierno demente y delirante.
carloslozanogui@etb.net.co