lunes, 19 de mayo de 2008

¿Emisarios de quién?

*Carlos A. Lozano Guillén
Especial para el Semanario Voz. A raíz de que el Gobierno “autorizó a los doctores Álvaro Leyva Durán y Carlos A. Lozano Guillén para hacer contactos con las FARC en función del intercambio humanitario”, según las versiones de prensa, hemos recibido numerosas cartas fraternales preguntando sobre esta “designación” y hasta comentarios desobligantes, que no son del caso recordar.

Lo primero es decir que Leyva y Lozano no han sido nombrados mediadores, facilitadores o emisarios del Gobierno Nacional; tampoco de la guerrilla de las FARC. El Gobierno consideró conveniente autorizar contactos en función del intercambio humanitario. Eso y nada más. Los facilitadores autorizados son los “países amigos” y la Iglesia Católica. En este sentido, es pertinente decir que el intercambio humanitario y la paz son objetivos altruistas y revolucionarios, no pertenecen al ámbito de la coyuntura o de un momento determinado, sino que son objetivos estratégicos no importa las dificultades del proceso político. Entre otras cosas, el autor de esta columna recuerda, que así mismo se lo expresó en el año 2000, en un momento de dificultades en los diálogos del Caguán, el jefe de las FARC, Manuel Marulanda, en entrevista publicada en el periódico VOZ y luego reproducida en el libro Reportajes desde el Caguán.
El intercambio humanitario y la paz no le pertenecen a la derecha, obnubilada en los propósitos guerreristas y belicistas, alejados de la solución política negociada del conflicto. Ambos temas son del dominio de la izquierda, comprometida con objetivos nobles, altruistas y humanistas. Es parte de la naturaleza de la izquierda y de su diferencia con la derecha recalcitrante, autoritaria y despótica.

¿Qué persigue el presidente con ese aval para contactar a las FARC en la búsqueda del intercambio humanitario? A lo mejor seguir quemando las posibilidades de salidas pacíficas y humanitarias, pero ello no es óbice para actuar, no podemos cruzarnos de brazos y contemplar el paso de los días con episodios trágicos y de barbarie, propios del conflicto y de la crisis nacional. Lo importante es que existen factores importantes, favorables a las salidas políticas y al intercambio humanitario, entre ellos la presencia de la comunidad internacional, que se pronuncia en contravía de la guerra y de la mayor intensidad de la confrontación armada en Colombia.

Es evidente que la crisis política y la campaña uribista hacia la segunda reelección no son propicias para eventuales negociaciones del canje y de la paz, pero existen espacios políticos favorables, con apoyo exterior, como lo han dicho en días recientes los presidentes Chávez y Correa, para el acuerdo humanitario. El gobierno de Francia, pese a la oposición de Uribe, reconoce la importancia de la interlocución de Chávez, al tiempo que los “países amigos” continúan tocando puertas. ¿Por qué abstenernos de participar en este proceso?