sábado, 9 de febrero de 2008

Reelección uribista:


Reelección uribista:
¿Cuál sorpresa?

Algunos medios de comunicación y los “inocentes jovencitos” que promovieron la marcha del cuatro de febrero contra las FARC y en apoyo del gobierno de Uribe Vélez, se declararon sorprendidos porque el Partido de la “U” anunció que en vista del “plebiscito de respaldo a Uribe Vélez”, iniciarán la recolección de firmas para el referendo reformatorio de la Constitución Política, que permita la segunda reelección y el tercer gobierno del actual inquilino de la Casa de Nariño.

Cínica actitud, pues estaba cantado que la marcha, tal y como fue concebida, en medio de la polarización y de la agresividad uribista, tenía como único objetivo la polarización del país, el guerrerismo y la canalización a favor del presidente Uribe Vélez. ¡Que no vengan ahora a declararse sorprendidos, los que actuaron de manera deliberada en esta dirección! Ni los grandes medios, ni los “inocentes jovencitos” del Facebook, rechazaron el apoyo de los partidos uribistas, todos corruptos y exponentes de la “parapolítica”. Ni siquiera de los paramilitares de Itagûí, como sí lo hicieron con el Polo Democrático Alternativo, cuando se pronunció a favor de una concentración distinta a la marcha fascistoide. Llovieron rayos y centellas y manipulación mediática para dividirlo. En París y Nueva York, los matones uribistas la emprendieron contra los activistas del Polo, que se pronunciaron por el acuerdo humanitario y la paz.

Pero bueno, la marcha del cuatro de febrero es cosa del pasado. La vida continúa su rumbo. Ahora está en preparación el homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado y del paramilitarismo. Los “inocentes jovencitos” pertenden dar consejos de cómo debe organizarse esta jornada y bajo qué parámetros. ¡Qué se ahorren sus recomendaciones que no se necesitan! Como tampoco es necesaria la “apertura” de los grandes medios de comunicación, que pretenden hacer gárgaras de pluralismo con tres minutos de entrevista a sus promotores. ¡Demagogia barata!, mientras insultan al presidente Chávez, a la senadora Piedad Córdoba y meten baza para dividir al Polo. Seguramente la marcha del seis de marzo será más pequeña que la del cuatro de febrero, pero más digna. En esta tampoco caben los claudicantes y los colaboracionistas del uribismo desde aparente posición de izquierda.

El uribismo continuará su campaña reeleccionista, emprendida por el Partido de la “U”, uno de los más comprometidos con el nacotráfico y el paramilitarismo, como lo demuestra el número de sus congresistas en la cárcel y vinculados a procesos jurídicos. Hasta ahora la “U” no los ha desvinculado ni sancionado, pretende pasar de agache ante la evidencia, como también quiere hacerlo el jefe mayor, el doctor Varito.

La izquierda debe tener su propia agenda política y social, con su propia iniciativa y no en dependencia de los arrebatos de la ultraderecha y de la escandalosa gritería de los grandes medios de comunicación. Es parte de la identidad que se requiere, distante de componendas en las alturas, sino ligada a la lucha social y de masas. Al lado de los trabajadores y de los sectores populares. Por la paz, la democracia y la justicia social.

Carlos A. Lozano Guillén