sábado, 25 de julio de 2009

Palabras de adhesión al Polo Democrático Alternativo y apoyo a la candidatura de Carlos Gaviria Díaz a la Presidencia de la República




Bogotá. D.C., viernes 24 de julio 2.009

Estimados amigos y amigas:

En esta semana en la que se conmemoran los casi 200 años de independencia, es para mí motivo de satisfacción y alegría adherir como militante activo al POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO. Tomo esta decisión porque encuentro en este partido político la posibilidad de ver tangibles los ideales democráticos que inspiraron nuestra independencia, y que paradójicamente están siendo socavados una vez más por el deseo del actual presidente de poner en riesgo nuestra soberanía con la implementación de bases norteamericanas en nuestro territorio.

Como demócrata estoy convencido que a pesar de la crisis que afecta tanto a partidos como a movimientos políticos, se pueden hacer muchas cosas para defender los principios que inspiraron la creación del Polo Democrático Alternativo y que son la base de una sociedad libre y democrática como la que todos soñamos. Me enorgullece hacer parte de un partido que respeta los derechos y libertades que hace 220 años dieron lugar a la Revolución Francesa y que inspiraron a Antonio Nariño a traducirlos y hacerlos comprensibles a la sociedad colombiana.

Desafortunadamente los actuales dirigentes pretenden que nuestro pueblo siga en el oscurantismo colonial negando derechos y administrando la patria como su gran finca, repartiendo dádivas y lanzando improperios y falsas acusaciones contra quienes valientemente alzan la voz frente a las evidentes arbitrariedades. No quiero ser parte de un partido político como el conservador del cual vengo, pues no me siento a gusto frente a un unanimismo basado en la manipulación de la política y en la exaltación de unos supuestos logros que se han conseguido de manera ilegítima e injusta.

Hemos visto con pesar cómo la unidad del país se ha visto resquebrajada en los últimos años con la exaltación de un falso sentimiento patriótico que se sustenta en el odio entre los hermanos colombianos, y que lastimosamente está trascendiendo a nuestros hermanos venezolanos y ecuatorianos. Esta polarización ha permitido que bajo la idea falaz de un “corazón grande” se haya olvidado buscar la solución a los problemas estructurales que aquejan al país para dar lugar a nuevos y perniciosos males que están hiriendo de muerte a la institucionalidad consagrada en la Constitución de 1991. Tanto la tridivisión de poderes defendida por Montesquieu, como el balance y control entre cada una de las ramas del poder están siendo socavadas por el unanimismo promovido por el gobierno y acatado de manera servil por los partidos que conforman la coalición de gobierno.

Quiero aclarar que mi decisión no obedece a la actual tendencia de transfuguismo que se vive en el legislativo. En un escenario de polarización no deseo hacer parte de los extremos radicales porque estos obedecen a sentimientos viscerales. Creo firmemente en la fuerza de las ideas y en el poder de la razón y por tal motivo me uno al Polo Democrático en donde convergen diversas tendencias, en donde se respetan las múltiples posturas y en donde se garantiza la pluralidad. Es por ello que a pesar de mi talante conservador me siento cómodo en este espacio político que me ha abierto generosamente sus puertas y en el que estoy seguro que aprenderé de sus líderes y militantes. La renuncia a la militancia del PARTIDO CONSERVADOR, no es más sino la consecuencia de lo que en el partido se vive y que son hechos contrarios a lo que se quiere como conservador.

Estoy convencido de tirarme a las aguas del Polo Democrático porque pienso que la realidad colombiana no puede mirarse desde las orillas, porque eso sería desconocer la riqueza que lleva consigo las aguas de la pluralidad. Es más que necesario no estar en las orillas sino hacer parte de la fuente que da vida a los alrededores, pues ya sabemos lo que sucede cuando las aguas se quedan estancadas.

Independientemente de mi aspiración política deseo unirme a la corriente del Polo, que es una corriente de vida y de dignidad que permite entender la coyuntura actual y plantear soluciones de fondo trascendentales para el entramado social, pues no es suficiente contemplar la realidad desde las orillas anquilosadas que a través de los años han sido acomodadas por quienes han dirigido los destinos del país.

Desde ahora procuraré a través de este movimiento político, que las ideas en torno a un acuerdo humanitario se implementen para que los secuestrados, puedan llegar nuevamente al seno de sus hogares de donde nunca debieron salir. Además trabajaré para buscar los mecanismos que permitan “parar la guerra” que se vive en el país y así, lograr que las partes entren a estudiar y solucionar los temas del conflicto armado que vivimos. El problema social, la corrupción, el tráfico de influencias, el engaño de la “meritocracia”, las falsas imputaciones, la insolidaridad, la repartición de notarías, la “parapolítica”, el sectarismo y la polarización, así como la banalización y farandulización de la política que desvirtúan los programas, proyectos y posiciones relativas a buscar la solución a los miles de males que tiene el país, son los factores que contribuyen a que el día de hoy me una al Polo con la esperanza de poderlos erradicar de fondo, eliminándolos así de la cultura política colombiana.

Estaré presto a escuchar sus ideas y sugerencias, ya que ustedes serán los veedores de mi gestión. Mi experiencia como analista político y periodista será aportada con generosidad para que el Polo logre sus objetivos en la próxima contienda electoral y podamos a través de nuestros representantes en el Congreso Nacional al lado de Gloria Inés Ramírez, Carlos Lozano mis compañeros de la desgracia de los señalamientos y falsos positivos judiciales y en la Presidencia de la República con Carlos Gaviria Díaz, construir un país decente.

Muchas gracias.

Lázaro Vivero Paniza
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